"No hay color". Es es el pronóstico de
Antonio Salas Quinta, conocido futbolísticamente como
Añete, en el caso de que el Sevilla acabe enfrentándose al
Neftçi -juega una eliminatoria con el
Ujpest húngaro- en la primera de las rondas previas que jugarán los nervionenses para alcanzar la
Europa League. "No hay color ni margen para la sorpresa. El Sevilla es muy superior en el caso de que le toque", explica el delantero, un trotamundos del fútbol que vivió una temporada en el equipo azerbí.
Para
Añete, el
Neftçi no tendría opción alguna. "Es un equipo que tiene algún buen jugador, porque tiene poder económico, aunque es difícil que destaque alguno porque no sé lo que están firmando ahora. La temporada pasada su delantero chileno, Ignacio Herrera, hizo buena temporada. Tienen un centrocampista internacional que golpea bien a balón parado. Sobre el papel no tienen posibilidades, aunque en el fútbol todo es posible. El
Qarabag por ejemplo hizo buena
Champions y empató con el
Atlético de Madrid", cuenta el sevillano.
Ni siquiera el viaje o el clima son argumentos que puedan pesar en contra del
Sevilla. "Imagino que el
Sevilla irá directo en chárter y son cinco horas. Para un jugador de ese nivel, que está acostumbrado no es un hándicap. Si no, hay que hacer escala en
Estambul. Luego el tiempo allí es similar", subraya.
Precisamente será en
Bakú donde se celebre la final, aunque no en el estadio que presumiblemente visite el
Sevilla: "El
Neftçi tiene estadio propio, muy moderno y acogedor. Alguna vez se ha jugado en el Olímpico, que es donde se disputa la final, pero imagino que contra el
Sevilla jugarán en el suyo".
Añete ha jugado en
Grecia, Chipre o Azerbayán. De su año en el
Neftçi no tiene un gran recuerdo en lo personal por culpa de una lesión: "No estuve todo lo bien que quise. Entré bien al equipo, hice goles, pero me lesioné, estuve tres meses fuera y luego me costó volver. El equipo estuvo bien, llegó a la final de la Copa, nos metimos en la Europa League y fue especial porque conoces otra cultura diferente".