Conseguir 150 puntos en el tenis no es fácil, pese a que habitualmente se hablen de los miles que defienden Alcaraz o Sinner o de lo que suman cuando ganan un Grand Slam. Para lograrlo debes alcanzar la final de un torneo ATP 250, las semifinales de un ATP 500, los cuartos de final de un Master 1.000 o los octavos de final de un torneo de Grand Slam. Y para llegar ahí, sobre todo en los tres últimos eventos, debes haberle ganado seguramente a uno de los primeros tenistas del ránking Mundial.
Esos son los puntos que ha logrado Pablo Carreño en las dos últimas semanas y que le han hecho pasar del puesto 149 del mundo al 111 con el que aparecerá mañana, a un solo paso del Top-100 antes de que comiencen los Master 1.000 norteamericanos y la temporada de tierra batida, donde, si hace alguna falta, tendrá 'ayudas' de los torneos españoles.
Carreño ha completado este domingo una semana redonda para sus intereses. No sólo ha ganado los cinco partidos que ha jugado en el ATP Challenger de Tenerife 2, sino que lo ha hecho con una suficiencia brutal. Si la anterior semana sufrió para sacar adelante algún encuentro, en ésta, sólo en su debut, cuando cedió siete juegos, pudieron plantarle cara.
En cuartos de final sólo perdió dos juegos. Y tanto en semifinales como en la final, sólo cinco. Sin duda, Pablo Carreño está a otro nivel y apunta muy alto para lo que resta de temporada.
El tenista gijonés superó en la final de este ATP Challenger al austriaco Filip Misolic por 6-2 y 6-3 y se apuntó los 75 puntos que se lleva el ganador, que unidos a los 75 que ganó la semana anterior, en la que también se coronó en tierras tinerfeñas le hacen alcanzar esa cifra redonda de los 150 puntos que antes se señalaban.
"Tengo que tomar aún decisiones de si ir a Indian Wells y Miami, que tal vez pueda entrar en las previas, o me quedo jugando aquí algún Challenger en Europa. Todo depende en parte de lo que haga en Tenerife y de si me acerco al Top-100, que es el objetivo, meterme entre los 100 primeros", decía cuando sólo había superado la primera ronda de la primera semana. Su objetivo máximo era el que ha logrado y la decisión, por lógica, parece clara. Se marchará a Estados Unidos a buscar definitivamente su regreso a la elite del tenis mundial.
El Top-10 que ostentó antes de su grave lesión aún está lejos, pero el paso para jugar en los grandes torneos ya lo ha dado y su presencia en el cuadro final de Roland Garros ya no es descartable.
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