La resaca de El Gran Derbi dejó un halo de felicidad a su paso por Heliópolis para la afición del Real Betis. El conjunto verdiblanco consumó este pasado domingo una victoria ante el Sevilla FC (2-1) que elevó a su hinchada por los cielos quedando tras de sí una gran fiesta en el Estadio Benito Villamarín. A día de hoy, los de Manuel Pellegrini suman seis victorias en LaLiga consecutivas y mantienen el pulso por la Champions League. Un cúmulo de factores que destapó la emoción de sus aficionados tras el duelo, tal y como captaron las cámaras de ESTADIO Deportivo.
La euforia era desmedida entre los hinchas que gritaron de felicidad y también de alivio después de un final tenso. Con el Sevilla volcado arriba y con García Pimienta desplegando todo su arsenal en ataque, el duelo terminó más cerca del área que defendía Adrián San Miguel: “Me duelen las manos de la tensión”, expresaba una aficionada bética.
Pocos alcanzaban a encadenar palabras y fueron numerosos los que expresaron su emoción en los aledaños del Benito Villamarín. “Ya era hora de ganar un derbi”, espetó un hincha. “Han pasado casi siete años”, comentó otro.
La ambición alcanza tal grado en la entidad que el equipo camina con decisión a la 5ª plaza. Y la exigencia de su afición se lo pide: “Partido estupendo. Llevamos seis victorias consecutivas, tenemos 47 puntos y estamos alcanzando al Villarreal. A ver si jugamos la Champions”.
Un “amuleto” sevillista
Una de las anécdotas del partido la marcaron dos aficionados cuando abandonaban el estadio por la Grada de Preferencia. “Hemos pasado susto al final. Teníamos que haber ganado 3-1 como yo dije”, comentaba uno de los miembros de la pareja. Cuestionada ella por la tensión, no tuvo reparos para confesar que “era sevillista”. Infiltrada con una chaqueta verde, su esposo confesó que es “su amuleto”. “Ha venido conmigo a Guimarães y Bruselas y ganó el Betis. Y hoy también. A partir de ahora la voy a traer siempre”, sentenció el bético.