Las películas de apocalipsis o del fin del mundo por el choque de un meteorito siempre han sido un recurso fácil para Hollywood. Sin embargo, hace algo menos de dos meses, a principios de febrero hubo una pequeña probabilidad, pero que para los astrónomos es bastante alta, de que se convirtiera en realidad. Ese porcentaje era de 3,1% de chocar con la Tierra en unos ocho años, en 2032-2033. Se trata de una roca espacial que mide unos 60 metros de longitud que recibió el nombre 2024 YR4. Fueron tanto la NASA como el servicio europeo, la ESA, las que alertaron al tener más de un 2% de probabilidades de colisionar en diciembre de 2032, y que rondaba los 40-90 metros de longitud. Y precisamente esa horquilla de longitud fue lo que supuso el aviso a los grupos pertinentes en caso de que aumentara o se mantuviera la probabilidad. Pero el susto se fue poco a poco, y tras recalcular con diferentes sistemas, la probabilidad se redujo a mínimos, prácticamente ínfimas y cercanas a cero.
Ahora la Luna sería la dañada
Una vez prácticamente descartado su impacto contra el planeta, ahora es el satélite el que tiene al menos un 2% de probabilidades de una colisión. La estimación realizada por las principales agencias espaciales plantea que el asteroide mide unos 60 metros lo cual hace unos meses no podía concretarse. Todos estos nuevos datos sobre esta roca que se dirige ahora hacia la Luna, han podido ser analizados a través del telescopio James Webb. Se trata de un observatorio espacial que se desarrolló mediante la colaboración de 14 países, y organizado internamente por la NASA, la Agencia Espacial Europea y la canadiense.
Ahora que se plantea ese posible choque con la Luna, se ha pasado de un miedo aterrador, a una alegría bastante grande por poder disfrutar en directo de un fenómeno importante. En el caso de que finalmente acabara colisionando con el satélite de la Tierra, provocaría un cráter lunar al tratarse de una roca lo suficientemente grande. Ese choque no sería peligroso para la vida humana, pero sería una oportunidad para ver ese impacto lunar y cuales podrían ser sus consecuencias a corto plazo. Y es que el satélite recibe constantemente choques de pequeñas rocas espaciales, lo que le hace estar repleto de cráteres. Sin embargo, la colisión con una roca de las dimensiones de este YR4 nunca se ha podido seguir en directo.