Álvaro Valera: "Los paralímpicos somos duros de roer"
A sus 40 años, este sevillano posee récords increíbles como llevarse más de 5.200 días como número uno del mundo (ahora ocupa el número dos) o ganar un oro olímpico en tenis de mesa con 18 años recién cumplidos; una carrera inmaculada a la que la pandemia estuvo cerca de poner fin
Para bien o para mal, después de la pandemia, de los meses de confinamiento e inactividad, nadie ha vuelto a ser la misma persona, ni siquiera un deportista de élite como Álvaro Valera. “Por desgracia, en mi caso ha sido casi dramático. He estado muy cerca de abandonar el deporte. Ha sido uno de los momentos más duros de mi camino. A nivel de mi enfermedad, de mi condición, la falta de actividad, el sedentarismo… Es muy dañino. La falta de actividad me agrava las atrofias”, explica el andaluz, que insiste en la huella negativa que han dejado en su cuerpo “los meses de confinamiento”.
Esa situación límite le llevó a plantearse si podría volver a la máxima competición: “Puse en duda si podría volver a jugar. Me plantee si había llegado el momento de cerrar. Pensé que mi cuerpo había sufrido un cambio y que quizá ya se iba a complicar”.
Antes tal situación límite, el sevillano tiró del coraje propio de los paralímpicos para no rendirse y tirar hacia adelante: “Los paralímpicos tenemos un espíritu guerrero, somos duros de roer y me di la oportunidad de darme unos meses más, pasar ese momento, aceptar unos meses de recuperación”.
A pesar de su esfuerzo, Valera asegura que después de la pandemia “no” ha “vuelto a ser el que era”, cosechando “resultados muy mermados” a nivel individual algo que no le había pasado nunca en su carrera deportiva. “No estar en la zona de medallas hacía tiempo que no me pasaba, y lo he sufrido en Tokio y en el Mundial. He perdido con gente que en otros momentos no hubieran sido complicadas para mí”, se sincera.