El Gran Premio de República Checa (ahora Chequia) es todo un clásico en el mundo del motor, aunque ha vivido un paréntesis para volver con más fuerza. Después de cuatro años de ausencia, regresa en este 2025 al calendario de nuevo con el Autódromo de Brno como escenario, mediante un acuerdo que se extenderá en principio hasta 2029.
La carreras en Brno se remontan a los años treinta del siglo pasado, aunque por entonces las motos rodaban por un circuito urbano. Fue en 1937 cuando se celebró por vez primera el Gran Premio de Checoslovaquia, pero en 1950 se asentó en Brno, siendo a partir de la edición de 1965 cuando la prueba comenzó a ser puntuable para el Campeonato del Mundo, faltando sólo en otro paréntesis entre entre 1983 y 1986.
Por su parte, el diseño moderno del circuito de Brno se remonta a 1987, acogiendo en 1993 el primer Gran Premio de la Republica Checa (tras la escisión del país de Eslovaquia). Queda para la historia aquella carrera en la que se impusieron el japonés Kazuto Sakata con Honda, el italiano Loris Reggiani con Aprilia y el estadounidense Wayne Rainey con Yamah. Desde entonces ha visto triunfar sobre su asfalto asfalto hasta en siete ocasiones a los italianos Valentino Rossi y Max Biaggi, que igualaron de ese modo el récord anterior del legendario Giacomo Agostini.
El Circuito de Brno está situado en la ciudad de Brno, actualmente la segunda más grande del país, ubicada en la región de Moravia del Sur. Su trazado tiene 5.403 metros, con un total de 15 curvas, seis a la izquierda y ocho a la derecha, dándose un total de 21 vueltas para recorrer una distancia de carrera de 113,5 kilómetros. Se da la particularidad, además, de que ninguna de sus curvas tiene un nombre concreto, al contrario de lo que sucede en otros circuitos.
Aunque siempre ha sido un lugar propicio para los pilos italianos, el récord de vuelta rápida en el Circuito de Brno está en poder del español Dani Pedrosa, que lo consiguió con su Honda en 2014 con un tiempo de 1:56.027.
Para el espectador, además, se trata de un trazado que permite tener muy buenas vistas sobre la acción, pues tiene una diferencia de altura de 70 metros entre su punto más alto y el más bajo. Además, al ser un circuito muy de rebufo, las carreras suelen ser divertidas en todas las categorías. Pero lo que inquieta a los equipos es que algunas frenadas son bastante duras para frenos y neumáticos. Además, su asfalto es abrasivo, por lo que se antoja clave la elección de las gomas. Eso sí, las cargas que soportan ambos lados de las ruedas son similares en pese a tener más curvas a derecha (8) que a izquierda (6), por lo que el uso del neumático asimétrico no es tan necesario a priori.
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