Este dos de agosto se cumplían cinco años de la llegada de Rubén Castro al Betis, un lustro en el que el delantero se ha convertido en la pieza más valiosa del equipo, en su máximo goleador, pero, además, ha pasado a la historia del club. Récord tras récord, Rubén ha superado todos los registros más importantes. Se agotan los calificativos para definir su aportación. Pero, lejos de acomodarse, el grancanario afronta esta temporada con más ilusión si cabe. "Con las mismas ganas que el primer día", decía hace unos días. Ni ser el máximo goleador de la historia del Betis con 115 goles (y los que queden), ni ser por quinto año consecutivo el Pichichi del equipo (Poli Rincón lo consiguió cuatro), ni siquiera haber sido el Pichichi de Segunda la pasada temporada calman su sed de goles a sus 34 años.
Pocos confiaban, salvo Pepe Mel, su principal valedor, que aquél trotamundos del fútbol, que había pasado por Las Palmas, Albacete, Deportivo, Racing, Nástic, Huesca y Rayo antes de recalar en el Betis, podría poner su nombre con letras de oro en los anales del club. A la altura de los más grandes, Rubén Castro alcanza la categoría de leyenda. Dos ascensos, un descenso, la clasificación y posterior participación europea son algunos de los momentos más significativos de estos cinco años, que no han estado exentos de polémica.
Procesado por cuatro delitos de maltrato y uno de amenazas, el canario ha vivido a lo largo de todos estos años también la cara más amarga.
ESTADIO Deportivo repasa en imágenes sus mejores y peores momentos con la camiseta de las trece barras a las puertas de su sexta temporada.