Ya es pasado el último El Gran Derbi de la temporada 24/25, que adquiere color verdiblanco por vez primera en LaLiga desde los albores de la 18/19, siendo también el primero en el torneo regular que conquista Manuel Pellegrini, ya con sólo una muesca pendiente en su revólver, la SD Eibar. El Real Betis-Sevilla FC tuvo tintes de normalidad después del restablecimiento el martes pasado de las relaciones entre ambas entidades, rotas por parte de Del Nido Carrasco y solucionadas, según confesión tanto del presidente nervionense como de su homólogo heliopolitano, por méritos propios. Así, el dirigente blanquirrojo restó importancia, aunque agradeció, a la mediación del alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, así como del rector de la RFEF, Rafael Louzán, presentes este domingo en el palco de autoridades junto a ellos y el representante de la Diputación y alcalde de La Rinconada, Javier Fernández.
Tampoco, según lo pactado, quiso atribuirse ninguno la responsabilidad de haber sido quien llamó primero al otro, mirando para otro lado con las provocaciones de los ultras en la víspera (con una pancarta que insultaba directamente a todos los sevillistas) y durante el duelo (escudos béticos tachados en 'La Jaula', alusiones al cambio de actitud de la Federación de Peñas Sevillistas presuntamente por 100 entradas y a la posibilidad de venta del Ramón Sánchez-Pizjuán para saldar la deuda nervionense...) con el fin de mantener la paz lo máximo posible. El programa de DAZN 'El Post' (ESTADIO Deportivo inserta un tuit de un abonado del Sevilla FC en el que se reproduce el clip en cuestión, siendo suyos y en absoluto compartidos los calificativos hacia los dirigentes) grabó las reacciones a los tres goles: Del Nido y Castro llevaron la procesión por dentro, mientras que Ángel Haro fue el único que trató de contenerse, disimulando en el 1-1 con una botella de agua y cortando enseguida sus puños cerrados tras el 2-1.
Tras una fría despedida sin ni siquiera mirarse a la cara, los focos estaban dentro del terreno de juego, donde un pisotón involuntario por detrás de Pablo Fornals a Rubén Vargas en el primer tiempo originó la primera trifulca entre ambas delegaciones. Bueno, en realidad el segundo, ya que a la finalización del calentamiento hubo empujones de un utillero visitante a un recogepelotas local, defendido por sus iguales y por los futbolistas Aitor Ruibal y 'Chimy' Ávila, separados por Curro Picchi (responsable de Operaciones y coordinador de los voluntarios), como al primero y al ayudante de García Pimienta Juan Díaz Quinta, 'Juanito' un David Gómez, preparador físico, que volvía a su antigua casa. El míster catalán, por cierto, saludó con cariño a Isco Alarcón y a Sergi Altimira, con cuyo padre coincidió en los escalafones inferiores del FC Barcelona.
El castellonense estuvo metido en casi todas las salsas, pues, aparte de esa entrada merecedora de tarjeta (aunque no de roja, según los expertos, al no pisar de lleno el tendón de Aquiles del internacional suizo) que Busquets Ferrer no sancionó, aprovechó tras el pitido final que el balear estaba expulsando al preparador de porteros sevillista, Nacho Torres, para tener un intercambio airado de palabras con el portero suplente del eterno rival, Álvaro Fernández, en el que quiso mediar un Fran Vieites que, inexplicablemente, se calentó mucho a continuación con el riojano. Los hinchas sevillistas denunciaron también el exceso de celo de la Policía, tanto en la concentración previa en la zona de Viapol-San Bernardo como en la esquina vallada entre Gol Norte y Fondo, con cargas y varios seguidores lastimados, aunque no hubo que lamentar daños personales o materiales de relevancia.