El próximo miércoles 2 de abril Carlo Ancelotti, entrenador del Real Madrid, será juzgado por defraudar, supuestamente, un millón de euros a Hacienda en los ejercicios fiscales de 2014 y 2015, en su primera etapa al frente del banquillo madridista. La Fiscalía pide para él una pena de cuatro años y meses de prisión.
En total, se estima que podría haber defraudado una cifra por encima del millón de euros, divididos de la siguiente manera: en el ejercicio fiscal de 2014, 386.361 euros y en el de 2015, 675.718 euros. Según informó el Ministerio Público el año pasado, a pesar de que Carlo Ancelotti tenía fijada su residencia en Madrid, no declaró en España sus ingresos por derechos de imagen que explotó fuera del país.
En el texto, la Fiscalía explicó que “con el fin de eludir la tributación por los rendimientos de dichos derechos de imagen”, el entrenador del equipo blanco elaboró un “complejo” y “confuso” sistema de fideicomisos y sociedad para el cobro de esas cantidades sin que pasara por la Hacienda española.
Todo ello pasaba por las Islas Vírgenes Británicas, donde, supuestamente, el de Reggiolo había facturado sus derechos de imagen, algo que, además de la Fiscalía española, reveló los Pandora Papers, una investigación periodística llevada a cabo por medios de comunicación de distintos lugares del mundo, entre los que estaban los españoles La Sexta y El País.
José Mourinho, otro madridista en el ‘blanco’
Años atrás, otro entrenador del Real Madrid también tuvo problemas con la Hacienda española. Es el caso de José Mourinho, que fue condenado a un año de prisión y a pagar una multa de tres millones de euros por el fraude de 3,3 millones de euros entre 2011 y 2012. En su caso, fue a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Mourinho también usó sociedades en las Islas Vírgenes Británicas para evadir el pago de impuestos, llamadas Koper Services S.A. y Multisports y Management Limited.
En el ejercicio de 2011, defraudó la cantidad 1.611.537 euros y en 2012, un total de 1.693.133 euros. El entrenador portugués aceptó la sentencia, pagó la multa y evitó la entrada en prisión al carecer de antecedentes penales. El final del caso de Mourinho fue como el de su compatriota Cristiano Ronaldo, acusado de los mismos delitos, cuyo caso dio carpetazo con el abono de una multimillonaria multa.