De
tal palo, tal astilla. Si a la
desbordante pasión de un cadete y a la
indestructible ilusión de un niño se le añade la
herencia genética de ser el hijo de uno de los jugadores de mayor talento que ha dado el fútbol español, de esa chistera sólo puede salir
magia a raudales. Y eso, poderes mágicos, es lo que tiene en las botas
José Antonio Reyes, hijo del mejor producto salido de la cantera del Sevilla FC.
A diferencia de su padre, el hijo del malogrado futbolista se ha formado
muy lejos de la carretera de Utrera. Nacido y criado en Madrid, comenzó a dar sus primeras patadas en serio a un balón en los escalafones inferiores del
CD Leganés, antes de ser fichado por el
Real Madrid. Con los blancos se estrenó en una Liga Promises en la que fue máximo goleador del torneo y resultó decisivo, con cuatro goles en la final, para que los blancos se proclamasen campeones.
Desde entonces, no para de meter golazos. El último, este pasado sábado. Pese a que
por edad (14) pertenece aún al
Infantil A del Real Madrid, Reyes fue titular con el
Cadete B de La Fábrica, que se impuso en los terrenos de juego de Valdebebas al
Rivas A por un contundente
7-1 gracias a los tantos de Iván, el propio Reyes, Aimar, Yago, Luis y Álex Martín, que hizo doblete.
Los jóvenes del conjunto merengue encarrilaron pronto el encuentro ante el Rivas. Se adelantaron nada más empezar y en el 9', el propio Reyes puso tierra de por medio con el 2-0,
toda una obra de arte. El '11' tira un
desmarque de ruptura aprovechando que la zaga visitante estaba adelantada, corre con determinación al espacio persiguiendo el excelente
balón filtrado por su compañero y, cuando llega a la frontal del área,
levanta la cabeza, ve al portero rival a media salida y acaricia con
delicadeza la pelota para elevarla y marcar un
precioso gol de vaselina.
Y tras el
enésimo golazo, el ritual de siempre:
dedos al cielo, la misma celebración que solía hacer José Antonio Reyes pero ahora con él como homenajeado. Cada gol del joven canterano madridista es un
tributo a su padre. Y este chaval
sólo sabe marcar golazos. Normal, lo lleva en la sangre. Ya se sabe que
de tal palo...