Suficientes 'marrones' se les venían ya encima
como para tener que buscar también un portero, pensarían en la planta noble del Sánchez-Pizjuán.
Tras quedarse en el banquillo ante el Cádiz, en los octavos de la Copa del Rey,
David Soria pensó en marcharse en el mercado invernal.
Vincenzo Montella le había comunicado que, al contrario que Eduardo Berizzo,
no pensaba rotar en la portería y el meta madrileño lo tuvo claro.
Rápidamente,
reapareció el interés del Deportivo de La Coruña y
Soria 'empujó' declarando públicamente que le "encantaría" aterrizar en Riazor. El Sevilla, sin embargo, dijo
un rotundo "no" a los gallegos, quienes acabaron fichando al ucraniano
Maksym Koval.
Se le cerró esa puerta, pero pronto se le abrieron otras. Principalmente, en Alemania e Inglaterra. Realmente, de clubes que ya lo buscaron en verano: el
Mainz y el Newcastle. Pero no era una cuestión de dinero, si no de tiempo: en el Sevilla, con partidos los miércoles y los domingos, y con varios fichajes por hacer, no quería que le apareciese otro problema 'de la nada'. Por eso, se lo dijo de forma límpida a su agencia de representación (Promoesport):
en enero, al menos, no salía.
Ahora, a Soria no le queda más que trabajar y esperar su oportunidad.