La imagen de Pepe Mel cariacontecido y, por momentos, emocionado en sala de prensa
acaparaba ayer casi toda la atención mediática de la Sevilla futbolística, especialmente la que siente en verdiblanco. El anuncio a primera hora de la mañana de que el madrileño comparecería despertó todo tipo de
suspicacias,
incluyendo una hipotética dimisión que, en realidad, nunca estuvo en el guión. Quizás sí crear cierta controversia y, de paso,
pulsar a la afición, que hizo correr el rumor de forma viral por las redes sociales y que, en su inmensa mayoría, cruzaba los dedos incrédula para que no hubiese pasos drásticos.
No los hubo. De madrugada, algunos medios estaban sobre aviso, pues
un incidente leve entre la expedición bética y un grupo de hinchas que se había desplazado a Madrid lo interpretó el míster como una llamada de atención seria. Apenas fue una decena, airada eso sí, pero
el conato de Atocha dio paso a una reunión en el AVE de vuelta en la que Mel acabó imponiendo su deseo de hablar el lunes y no esperar al miércoles. Entendía el preparador verdiblanco que había que coger el toro por los cuernos sin más dilación.
Los consejeros trataron de persuadirle, aunque fue imposible. En este punto, la rueda de prensa prevaleció como la fórmula ideal, antes que una entrevista ‘enlatada’ en la web o la aparición en una emisora de radio concreta.
Según pudo saber ESTADIO, que habló con todas las partes, Mel prefirió comparecer sin los futbolistas para asumir toda la responsabilidad y resguardarles en lo posible, aunque no tenía por qué haberlo hecho estrictamente así. Preservando el ‘off the record’,
más de una persona con peso en el club no sólo le expresó su total apoyo, sino que se prestó a comparecer con el madrileño, aunque quizás no quienes él habría querido. Entendió que, dado que era un paso no consensuado, mejor darlo solo.
La conjura de la plantilla pudo empezar el lunesAyer era jornada de descanso para los profesionales verdiblancos, aunque la plantilla conocía a través de los capitanes la intención del entrenador de hablar ante los medios de comunicación por la vía rápida.
No habría habido problema en comparecer junto a Pepe Mel en sala de prensa, pues algunos entendían que la imagen de unidad y de implicación se habría visto reforzada,
aunque el ‘jefe’ les hizo saber que lo mejor era que ellos se aislaran y quedaran bajo su paraguas. Sea como fuere, la conjura en el vestuario es una realidad. Está hablado y el mensaje calará. Los veteranos se están encargando de ello.